La historia y el movimiento chicano
"Borrar el pasado es esfumar el presente
y cancelar el viaje al futuro"; Agosto Roo.
Se difunde la noticia de que el nuevo Libro de Texto Gratuito borra el registro de la Conquista de lo que hoy es México por Hernán Cortés y su secuela, la colonia llamada Nueva España.
El conocimiento de esos dos períodos de nuestra historia tiene que ver con la esencia misma del decurso de nuestro devenir identitario y nuestro mestizaje. Es obvio que se pretende que olvidemos quiénes somos. Esos pasajes de nuestra historia aquí identificados son transferidos, muy acotados, de la enseñanza primaria a la secundaria. Ello despojaría al educando de una influencia pedagógica central, por formativa.
Y, por si lo consignado párrafos atrás fuere magro, se pretende con la reforma educativa privilegiar métodos memoristas en agravio de técnicas didácticas orientadas al razonamiento para comprender la realidad.
Ello se antoja ominoso, porque despojaría a las generaciones venideras de un asidero existencial histórico -de dónde vinimos- e identitario, que crearían conformismo y uniformidad opuesta a la naturaleza humana misma.
Éste tema no es ajeno a lo que sigue: el fin de semana pasado se realizó en Dallas, Texas (Tejaztlán para los chicanos/mexicanos de allá) una reunión de líderes históricos y nuevos dirigentes del Movimiento Chicano.
El Movimiento --que se inició a mediados de los 60-- tuvo un utensilio político, el Partido de la Raza Unida, que se extendió por todo el suroeste estadounidense pues postuló con éxito candidatos locales.
El PRU, fundado en 1970, obtuvo representación en Juntas de educación, Jefaturas ejecutivas de condados y ciudades, miembros de Cabildos locales y hasta "sheriffs" policiacos y otros puestos de elección popular. Señálese que para el PRU lograr representación en el poder político tenía por objetivo estratégico influir en la educación y en el bienestar de lo que se conoce como "La Raza", o sea el pueblo chicano/mexicano.
Señálese que en EU las Juntas de Educación locales (o citadinas) y condales son responsables de los programas educativos desde la enseñanza primaria hasta la equivalente a secundaria. El Movimiento Chicano/Mexicano parece estar hoy en recesión, pero ha logrado su objetivo: la enseñanza de su historia no sólo se imparte en ciudades y condados, sino sobre todo en las universidades.
Ello nos arroja una moraleja: que los programas educativos deben elaborarse con la participación activa de la ciudadanía, no como ocurre en México, por intereses creados como los inspiraron la reforma educativa.