Cuando se publique este texto que el caro leyente tiene en sus manos, el Poder Legislativo del Estado de Veracruz habrá hecho de éste la 17 entidad federativa en penalizar el aborto bajo argumentos
sin base científica, sólo religiosa.
Mas no sólo eso. La citada Legislatura dominada por varones, no obstante que la mayoría del electorado se conforma de mujeres habrá promulgado una propuesta al Congreso de la Unión para que penalizar el aborto sea ley federal.
Los promotores y agentes del empeño de penalizar el aborto son personeros panistas y priistas (y de otros partidos cuya filosofía es la del oportunismo mercenario) del poder político del Estado en todos sus niveles e instancias.
Esos promotores panistas y priistas se nutren, a su vez, del aliento que les brinda el clero político que, como bien nos lo demuestra la historia, se han opuesto siempre al desarrollo histórico de los pueblos de México.
Al margen del móvil filosófico, ideológico, político y grotescamente politiquero de panistas/ priistas e inspiradores ensotanados y laicos afines no pocos de unos y otros paidófilos y/o pederastas lo que emerge es lo siguiente:
1) El fenómeno del aborto en México con miles de víctimas fatales cada año es sin equívocos un problema de salud pública de insoslayable enormidad, el cual, sin embargo, no ha sido atendido excepto en el Distrito Federal.
2) Para salirle al paso a ese grandísimo, preocupante y doloroso problema de salud pública, los personeros del poder político del Estado imponen soluciones religiosas subjetivas, distintas por definición de las objetivas, las científicas.
3) El fondo subyacente real de la legislación que penaliza el aborto en algunos casos, con severidad, pues encarcela a la abortante e indicados es el antiquísimo conflicto de poder: la dominación de la mujer por el hombre.