
Es posible que utilices una o dos veces al día un metro, que en realidad es más largo.
Lo que pasa es que estoy hablando del tren subterráneo que recorre la ciudad, pero por abajo. Le decimos “Metro” porque acortamos su nombre real que es “Tren Metropolitano”.
Así que, de cariño, le decimos sólo “Metro”.
El de México, se inauguró desde 1968, pero ya existían otros en diferentes partes del mundo, desde mucho antes.
En 1863 se inauguró el “Tube”, en Londres.
Ese fue el primer sistema de trenes subterráneos del mundo. Luego en 1897 en Bostón, se puso en movimiento el primer Metro de EUA. Y en 1913 Se inaugura el “Subte”, o el “Subterráneo”, de Buenos Aires, ese es el más antiguo de América Latina.
Luego, en 1935, se inicia el Metro de Moscú, que es una construcción bellísima. Casi como museo.
Y así, cada país va teniendo su subterráneo.
Hasta en China, que crece y crece. Tanto, que es posible que en el 2015, el sistema subterráneo de Pekín, será el mayor del mundo.
Gracias a los trenes subterráneos, mucha gente que no cuenta con automóvil, o que tiene, pero no quiere contaminar, se transporta a sus trabajos y sus casas. El Metro de Tokio, en Japón, transportó 2,900 millones de personas al año. ¡Eso es muchísima gente! El de Nueva York 1,500 millones y el de México, más o menos 1,400 millones de personas al año.
Ahora que tú armes tus vagones del Metro, ¿cuántos muñecos vas a transportar?, ¿cuál va a ser tu ruta?, ¿dónde van a estar las terminales?
Eso te toca a ti. Arma tu Metro y recorre kilómetros de diversión.

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