¿Qué es la parálisis facial?
La parálisis facial, también conocida como parálisis de Bell, se presenta cuando se afecta uno de los nervios que controlan la cara. Y aunque no es muy frecuente, es muy valioso saber qué hacer, ya que de la rapidez con la que se inicie el tratamiento, depende la recuperación del nervio dañado.
Aunque las causas de esta enfermedad no son muy claras, puede deberse a una infección viral, que puede o no relacionarse con el virus de herpes simple.
También puede deberse a una infección por bacteria, pero lo que sí ocurre es una inflamación del nervio que mueve los músculos de la cara.
Pueden padecerla tanto hombres como mujeres y es más frecuente y severa cuando ocurre durante el embarazo.
Los datos clínicos inician de manera súbita, es decir, sin que existan molestias previas y puede presentarse fasciculaciones en la cara, es decir movimientos musculares espontáneos, debilidad muscular en cara, la cual se siente tensa y estirada hacia un lado, y se pierde la sensibilidad en el lado afectado ya que es una parálisis de sólo la mitad de la cara.
Hay dolores de cabeza, lagrimeo, se pierde el sentido del gusto, se presenta la ausencia de la movilidad voluntaria de los músculos de la mitad de la cara, la cual además se ve flácida y sin surcos, la persona que lo presenta no puede cerrar el ojo y se nota una desviación de la boca hacia el lado afectado, caída del parpado y por todo esto hay dificultad para tomar los alimentos.
Una vez que se hace el diagnóstico, el tratamiento deberá ser inmediato ya que de esta manera se obtienen los mejores resultados y la recuperación será total; se debe proteger y lubricar el ojo afectado que no puede ser cerrado y de acuerdo a la severidad del daño se dará el tratamiento según sea el caso. Se debe tomar mayor importancia a los pacientes que presenten alguna otra enfermedad como diabetes.
Si se trata adecuadamente con tratamiento médico general y local, su pronóstico es bueno ya que casi el 100% de los pacientes se recuperan totalmente sin secuelas, cuando no sucede así se puede recurrir al tratamiento mediante cirugía, el cual está encaminado básicamente a corregir las alteraciones de tipo estético.
Por ello al presentar los primeros síntomas debemos acudir al médico, quien establecerá el diagnóstico y el tratamiento adecuado.